Codillos de cerdo asados al horno la receta de la abuela
Los codillos de cerdo asados son una auténtica joya de la gastronomía, un plato contundente y lleno de sabor que evoca la calidez de los hogares y las celebraciones. Su carne, increíblemente tierna y jugosa, se desprende del hueso con facilidad, mientras que su piel, si se prepara correctamente, adquiere una textura crujiente y dorada que es simplemente irresistible. Es la combinación perfecta de paciencia y técnica culinaria.
Aunque a primera vista pueda parecer una receta compleja, el secreto de unos **codillos de cerdo asados** perfectos reside más en el tiempo de cocción lenta que en pasos difíciles. Con los ingredientes adecuados y un poco de cariño, cualquiera puede lograr un resultado espectacular que deleitará a todos los comensales. Ideal para compartir en una comida familiar o para impresionar a tus invitados en una ocasión especial.
Esta receta te guiará paso a paso para conseguir unos **codillos de cerdo asados** que no solo sean tiernos por dentro, sino que también desarrollen esa capa exterior caramelizada y ligeramente crujiente que tanto nos gusta. Prepararlos es una experiencia gratificante, y el aroma que inunda tu cocina durante el proceso es ya una promesa del festín que está por venir.
Prepárate para disfrutar de un plato que, con su robusto perfil de sabor y su textura inigualable, se convertirá rápidamente en uno de tus favoritos. Olvídate de la carne seca o dura; aquí te enseñamos a cocinar los codillos de cerdo asados hasta la perfección, convirtiéndolos en la estrella indiscutible de cualquier mesa. ¡Manos a la obra!
Ingredientes para los codillos de cerdo asados
- 2 codillos de cerdo frescos (aproximadamente 1.5-2 kg cada uno)
- 2 cebollas grandes
- 3 zanahorias grandes
- 4 dientes de ajo
- 1 puerro (parte blanca)
- 500 ml de caldo de carne (o agua)
- 200 ml de vino blanco seco
- 100 ml de cerveza negra (opcional, para un sabor más profundo)
- 2 hojas de laurel
- 1 ramita de romero fresco
- 1 ramita de tomillo fresco
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
Tiempo de preparación
- Preparación: 25 minutos
- Cocción lenta en horno: 3-4 horas
- Asado final: 30-45 minutos
- Tiempo total: 4 horas y 5 minutos (aproximadamente)
Preparación de los codillos de cerdo asados paso a paso
1. Prepara y sella los codillos
Comienza limpiando los codillos de cerdo, retirando si es necesario cualquier exceso de grasa. Sécalos muy bien con papel de cocina, ya que esto ayudará a que se doren de forma uniforme.
A continuación, sazónalos generosamente con sal y pimienta negra por todos sus lados. En una olla grande apta para horno o una sartén amplia, calienta un buen chorro de aceite de oliva a fuego medio-alto. Una vez caliente, sella los codillos por todos sus lados hasta que adquieran un color dorado intenso. Este paso es fundamental para sellar los jugos y potenciar el sabor de la carne.
2. Sofríe las verduras aromáticas
Retira los codillos de la olla y resérvalos. En la misma olla, añade un poco más de aceite si fuera necesario y pocha las verduras que previamente habrás picado.
Agrega las cebollas cortadas en juliana, las zanahorias en rodajas gruesas, el puerro en trozos y los dientes de ajo laminados. Sofríe a fuego medio durante unos 10-15 minutos, hasta que las verduras estén blandas y ligeramente doradas. Es importante que se cocinen bien para que liberen todos sus aromas y endulcen el conjunto.
3. Desglasa y añade los líquidos
Una vez que las verduras estén en su punto, espolvorea el pimentón dulce y remueve rápidamente durante un minuto para que suelte su aroma, evitando que se queme. Seguidamente, vierte el vino blanco y sube el fuego para que evapore el alcohol.
Raspa el fondo de la olla con una cuchara de madera para despegar todos los jugos caramelizados que se hayan adherido; esto aportará un sabor excepcional a la salsa. Después, añade la cerveza negra (si la usas), el caldo de carne, las hojas de laurel, el romero y el tomillo. Remueve para integrar bien todos los ingredientes.
4. Cocción lenta en el horno
Precalienta el horno a 160°C. Vuelve a colocar los codillos de cerdo sellados en la olla con las verduras y el líquido. Asegúrate de que los codillos estén parcialmente sumergidos.
Tapa la olla con su tapa o con papel de aluminio de forma muy ajustada para que no escape el vapor. Introduce en el horno y cocina durante al menos 3 horas, o hasta 4 horas para codillos más grandes, dándoles la vuelta cada hora aproximadamente para que se cocinen de manera uniforme y se empapen bien de la salsa. La carne debe estar extremadamente tierna y a punto de desprenderse del hueso.
5. Asado final para una piel crujiente
Una vez que los codillos estén tiernos, retira la tapa o el papel de aluminio de la olla. Sube la temperatura del horno a 200°C. Si lo deseas, puedes rociar la piel de los codillos con un poco del jugo de la cocción o incluso con un poco de aceite para ayudar a que se dore y quede más crujiente.
Hornea sin tapar durante 30-45 minutos adicionales, o hasta que la piel esté bien dorada y crujiente. Durante este tiempo, vigila para que no se queme y báñalos ocasionalmente con la salsa del fondo de la olla.
Este paso te quedará mucho mejor si colocas los codillos en una bandeja de horno.
6. Reposo y preparación de la salsa
Cuando los codillos estén listos, retíralos del horno y déjalos reposar unos 10-15 minutos antes de servir. Este reposo es crucial para que los jugos se redistribuyan en la carne, dejándola aún más jugosa.
Mientras reposan, puedes pasar la salsa por un colador fino para retirar las hierbas y las verduras, y si lo prefieres, reducirla en un cazo a fuego medio-alto hasta obtener la consistencia deseada. Ajusta el punto de sal y pimienta. Sirve los codillos de cerdo asados con su deliciosa salsa y el acompañamiento que prefieras.
Consejos de la abuela María para que los codillos de cerdo asados queden perfectos
- Elige codillos de buena calidad: Opta por codillos frescos y de buen tamaño. Esto influirá directamente en la terneza y el sabor final del plato.
- Sella bien la carne: No te saltes el paso de sellar los codillos. Este paso crea una costra sabrosa que ayuda a retener los jugos durante la cocción lenta.
- Cocción lenta es la clave: La paciencia es fundamental. Un mínimo de 3 horas a baja temperatura en el horno es esencial para descomponer el colágeno y lograr una carne que se deshaga.
- Asegura la humedad: Mantén la olla bien tapada durante la mayor parte de la cocción lenta para que el vapor cocine la carne y la mantenga jugosa. Destapa solo al final para dorar.
- No olvides el reposo: Después de hornear, deja que los codillos reposen tapados unos minutos. Esto permite que los jugos se asienten, resultando en una carne más tierna y sabrosa.
- Piel crujiente garantizada: Para una piel súper crujiente, asegúrate de que esté bien seca antes del horneado final a alta temperatura. Puedes pincelarla con un poco de la grasa del propio jugo o incluso con aceite antes de esta última fase.
Variantes de la receta
Codillos de cerdo asados a la cerveza oscura
Para esta variante, simplemente sustituye parte o la totalidad del vino blanco por una cerveza oscura de buena calidad (tipo stout o porter). Esto aportará notas maltosas, tostadas y un dulzor sutil que complementará a la perfección el sabor robusto de la carne, creando una salsa más intensa y compleja.
Codillos de cerdo asados con miel y mostaza
En el último paso de asado final, cuando la piel empieza a dorarse, puedes pincelar los codillos con una mezcla de miel y mostaza de Dijon. Esta combinación creará una capa glaseada dulce y ligeramente picante que aportará un contraste de sabores muy interesante y una piel aún más brillante y caramelizada.
Codillos de cerdo asados con patatas y verduras
Si quieres un plato único, puedes añadir patatas cortadas en cuartos y otras verduras como boniatos, calabaza o manzanas troceadas durante la última hora de cocción, una vez destapada la olla. Se asarán junto a los codillos, absorbiendo todos sus jugos y sabores, convirtiéndose en un acompañamiento delicioso.
Codillos de cerdo asados picantes
Para los amantes del picante, puedes añadir una guindilla fresca o seca, o una cucharadita de hojuelas de chile seco junto con el pimentón dulce. Esto infundirá un toque de calor que realzará los sabores sin eclipsar la esencia del plato.
Con qué acompañar los codillos de cerdo asados
Los codillos de cerdo asados son tan versátiles que combinan a la perfección con una gran variedad de guarniciones. Clásicamente, se sirven con patatas asadas en el propio jugo de la carne, puré de patatas cremoso o unas patatas panaderas que absorben toda la salsa. También son ideales con chucrut, una ensalada de col fresca o una ensalada verde ligera para equilibrar la riqueza del plato.
Si buscas algo más elaborado, unas manzanas asadas, unas peras caramelizadas o incluso unas castañas cocidas pueden aportar un contraste dulce que complementa maravillosamente la carne. Para los amantes de los sabores intensos, un poco de mostaza de Dijon o de grano grueso es el compañero perfecto para realzar cada bocado.
Cómo conservar los codillos de cerdo asados
Para conservar los codillos de cerdo asados y disfrutar de su sabor otro día, déjalos enfriar completamente a temperatura ambiente antes de guardarlos. Una vez fríos, puedes almacenar la carne separada de la salsa en recipientes herméticos en el frigorífico. Se mantendrán en perfectas condiciones durante 3-4 días.
Si deseas conservarlos por más tiempo, puedes congelarlos. Envuelve los codillos enteros o troceados en papel film y luego en papel de aluminio o guárdalos en bolsas de congelación aptas. La salsa también puede congelarse por separado. Así, los codillos de cerdo asados pueden durar hasta 3 meses en el congelador. Para descongelar, pásalos al frigorífico la noche anterior y recalienta suavemente en el horno o en una olla con un poco de líquido para que no se resequen.
Por qué esta receta funciona tan bien
Esta receta de codillos de cerdo asados es infalible porque combina dos técnicas culinarias que garantizan resultados espectaculares: la cocción lenta y el asado a alta temperatura. La cocción prolongada y a baja temperatura rompe las fibras del colágeno de la carne, transformando un corte originalmente duro en una delicia tierna y jugosa que se deshace en la boca. Esta primera fase es la clave para la melosidad interna.
Posteriormente, el golpe de calor final en el horno a mayor temperatura es crucial para lograr esa piel dorada y crujiente que contrasta maravillosamente con la ternura interior. Además, el uso de un sofrito de verduras aromáticas, vino y caldo infunde a la carne una profundidad de sabor inigualable, creando una salsa rica y sabrosa que liga todo el plato. Es una metodología probada que asegura un equilibrio perfecto entre textura y sabor, convirtiéndola en una experiencia culinaria memorable.
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